martes, 19 de enero de 2010

Nanotecnología y clases sociales.

Es el mismo cuento de siempre con los mismos actores, sólo cambiará el atrezzo.
Mientras vivimos (como decía Lennon la vida es lo que nos pasa mientras hacemos planes para el futuro), la ciencia avanza con paso firme, como una ola que lentamente avanza por el mar hasta que llega a la orilla y nos salpica... o nos arrastra.
Eso ocurre con la Nanotecnología.



Sin darnos cuenta ya está aquí y poco a poco se ha ido integrando en nuestras vidas.
Las aplicaciones (para el bien) son infinitas:
Tecnología de los alimentos.
Salud.
Carrera espacial.
Control de plagas.
Informática.

Y también son infinitas para el mal:
Armamento.
Terrorismo.
Control social.
Toxicidad.
Y la más inquietante, la creación de nuevos organismos nano-bio-tecnológicos, de comportamiento independiente y potencialmente impredecibles.

Vale, no pintemos un futuro aterrador, sólo planteemos una vieja hipótesis que nos haga reflexionar:
- En el futuro gracias a la nanotecnología, podremos aprender sin esfuerzo. Cargaremos los datos del conocimiento que deseemos adquirir, en nuestro cerebro, ayudados de nuestras flamantes nanoneuronas artificiales.
Tampoco será necesario ir al gimnasio para adquirir una fuerza descomunal y una agilidad inconmensurable. Bastará con enfundarnos en un exoexqueleto construido a nuestra medida, el cual nos permitirá correr como gacelas o dar brincos de cinco metros de altura.
Y puestos a pedir, ya que vamos a vivir más de 100 años gracias a los avances en salud, ¿por qué no aprovechar más el tiempo? Será tan sencillo como introducir unas ligeras mejoras en nuestro organismo para que el sueño ya no sea necesario ¿para qué perder todo ese precioso tiempo dormidos?

Pero... ¿quién podrá costearse los altísimos precios de todas estas maravillas?.
Efectivamente, los ricos.
Lo cual nos lleva al desenlace de esta hipótesis.
En el futuro, gracias (o desgracias) a la nanotecnología, habrá una gran brecha social.
De un lado los ricos, que poseerán un cuerpo y una mente superdotada gracias a la
nanotecnología.
De otro lado, los No-ricos, también llamados "naturales" cuyo cuerpo y cuya mente no estarán dotados de ninguno de estos avances.

¿Da que pensar verdad?
Pues no te sorprendas si te digo que eso ya existe, de una forma más limitada si quieres, a otro nivel, si quieres, pero existe, es la brecha digital entre los ciudadanos que tienen acceso a las tecnologías de la información (como tú y como yo) y el resto de seres humanos que no han visto en su vida un ordenador ni por el forro.

Fuerza y honor.